Lesionados medulares

Lesionados medulares

Lesionados medulares

Lesionados medulares

La lesión medular es una de las condiciones más complejas que puede atravesar el cuerpo humano. Afecta no sólo el sistema nervioso, sino prácticamente todas las funciones corporales: la movilidad, la sensibilidad, el control de esfínteres, la respiración, la digestión e incluso el estado emocional. Desde la ortopedia, el abordaje de los pacientes con este tipo de lesión no se limita a la colocación de dispositivos o la adaptación de una silla de ruedas, sino que implica un proceso integral, técnico y humano que busca mejorar la calidad de vida, prevenir complicaciones y potenciar al máximo las capacidades conservadas.

Cuando se produce una lesión medular, lo que ocurre es una interrupción parcial o total en la conducción de impulsos nerviosos a través de la médula espinal. Dependiendo del nivel donde se produce (cervical, torácico, lumbar o sacro) y de si la lesión es completa o incompleta, las consecuencias pueden variar desde debilidad muscular hasta una parálisis total. En los casos de lesión completa, no existe conexión funcional entre el cerebro y las zonas del cuerpo por debajo del nivel de la lesión. En las incompletas, se conserva cierta comunicación, lo que permite un mayor margen de recuperación funcional a través de la rehabilitación.

La ortopedia entra en juego desde las primeras fases posteriores a la estabilización médica. Uno de los principales objetivos iniciales es evitar complicaciones secundarias, como úlceras por presión, retracciones musculares, deformidades articulares y alteraciones posturales. Para eso se utilizan dispositivos específicos, como férulas, cojines posturales, camas ortopédicas y soportes que permiten mantener el cuerpo en una posición funcional mientras se inicia el proceso de recuperación. A largo plazo, la ortopedia se enfoca en facilitar la movilidad, mejorar la independencia y adaptar el entorno del paciente a sus nuevas necesidades.

Las sillas de ruedas, por ejemplo, no son todas iguales. La selección de una silla debe considerar múltiples factores: el nivel de lesión, el equilibrio del tronco, la fuerza de brazos, el peso corporal, el tipo de superficie donde se usará, y hasta el estilo de vida del paciente. Una silla mal elegida o mal ajustada puede generar dolor, lesiones en la piel, problemas respiratorios, y una pérdida significativa de autonomía. En nuestra ortopedia, cada silla que entregamos es personalizada, probada y ajustada tantas veces como sea necesario. Lo mismo sucede con las órtesis: no se trata de ofrecer un producto genérico, sino de diseñar una solución que realmente se adapte a la anatomía y funcionalidad de cada persona.

Otro aspecto clave en el tratamiento ortopédico de pacientes con lesión medular es la prevención. Un cuerpo que ha perdido movilidad es más vulnerable a la aparición de rigidez, espasticidad, deformaciones óseas y pérdida de densidad mineral. A través de soportes específicos, entrenamiento asistido, estimulación mecánica y cuidado postural, es posible minimizar estos riesgos. De hecho, la ortopedia moderna incorpora tecnologías como el uso de exoesqueletos robóticos, bicicletas de estimulación eléctrica funcional, plataformas de bipedestación y sistemas de control ambiental adaptados. Aunque no todos estos recursos están al alcance de todos los pacientes, la tendencia apunta a una rehabilitación cada vez más tecnológica y personalizada.

Pero no todo es tecnología. En muchos casos, las soluciones más efectivas siguen siendo las más simples, siempre que estén bien indicadas: una férula bien diseñada puede evitar una cirugía. Un cojín correcto puede prevenir una úlcera que de otra manera requeriría meses de tratamiento. Un soporte de tronco adecuado puede permitir que el paciente mantenga una postura estable para comer, comunicarse, estudiar o trabajar. A veces se subestima el poder de lo básico, pero en ortopedia, los detalles marcan la diferencia.

Además del trabajo técnico, existe un componente humano fundamental. La persona que sufre una lesión medular no sólo atraviesa un proceso físico complejo, sino también emocional, social y económico. Por eso, desde nuestra ortopedia buscamos acompañar más allá del producto. Escuchamos, asesoramos, educamos y trabajamos en red con otros profesionales: fisiatras, kinesiólogos, terapistas ocupacionales, psicólogos, médicos clínicos y familiares. El objetivo no es solo adaptar el cuerpo, sino también el entorno, las rutinas, los vínculos y las expectativas.

En definitiva, tratar a una persona con lesión medular desde la ortopedia no significa simplemente ofrecerle una silla o una férula. Significa participar activamente en su proceso de rehabilitación, ser parte de su nuevo proyecto de vida y contribuir a que recupere, dentro de sus posibilidades, la mayor autonomía posible. Con sensibilidad, precisión y compromiso, buscamos ser un puente entre la limitación y la funcionalidad, entre la frustración y la adaptación, entre el impacto de la lesión y la reconstrucción del día a día.


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